MI INSOMNIO Y EL DESPERTADOR DIGITAL

MI INSOMNIO Y EL DESPERTADOR DIGITAL

Miro las líneas pintadas
en un rojo firmamento
y no alcanzo a comprender
como comprimen el tiempo,
en cifras de días vivos,
en noches de sueños muertos.

Una tras otra cambiando,
figuras espectrales componiendo,
tratando de mostrar en su insolencia
que no es vano nuestro miedo.

Son fruto del avance de la técnica,
del genio creador del intelecto
y en cambio parecen escupirnos
la esencia inmortal de lo perfecto.

No importa el mecanismo utilizado.

No sirve para atar el universo…

ASFIXIA

Tener que tener tener

obligarnos a obligar

ambicionar la ambición

felices de infelicidad.

Regocijarnos de compromisos

que comprometen el yo

lleno de absurdo vacío

y fuerzan nuestros caminos

a un abismo de dolor.

Tomar pastillas con ansia

para quitar la ansiedad

y arrebatarnos sosiegos

a fuerza de complicar.

¿Así queremos vivir?…

¿ O no nos dejan cambiar?

AGUACERO

El cielo amenazaba lluvia y hacía mucho tiempo que no llovía. Hacía falta que lloviera y la pertinaz sequía se había convertido en un tema permanente de los telediarios. Preocupaba que no lloviera y preocupaba que lo hiciera de manera exagerada, como ocurre también de manera habitual en nuestra zona.

Pero tampoco era la primera vez que el cielo prometía lluvia y luego no caía ni una gota. Como todos, el cielo también puede incumplir sus promesas, así que salí de casa envuelto en mis desasosiegos, olvidando la precaución de coger un chubasquero o un paraguas.

Llevábamos 15 minutos andando mis problemas y yo, abstraídos y ensimismados, cuando un gotón en la frente me devolvió a la física realidad. Un acelerado conjunto de gotas me hicieron comprender, que la cosa iba en serio y que el cielo esta vez estaba cumpliendo su promesa y de qué manera, porque en menos de 5 segundos las gotas se habían convertido en una cortina de agua que lo mojaba todo.

Correr tenía sus riesgos, pero quedarse parado en mitad del aguacero tampoco parecía sensato, así que apreté el paso hasta poderme proteger bajo los balcones de unas viviendas cercanas.

Una vez a cubierto, pude dedicar mi atención a ver el conjunto de la postal que se presentaba a mi vista. El parque, los árboles, las aceras, los edificios, la gente moviéndose para protegerse. Todo tenía belleza en su conjunto y a pesar del inconveniente de haberme mojado y de tener que esperar a que escampara para poder moverme de mi improvisado refugio, me hacía sentir mejor.

Los problemas parecían diluirse en la tormenta y la naturaleza parecía decirme que todo puede cambiar, que cualquier momento puede ser bueno a pesar de sus inconvenientes y que después de la tormenta siempre vuelve a salir el sol e incluso se puede pintar un bello arcoíris ante nosotros.

De vuelta a casa paseaba más tranquilo y una sonrisa asomaba a mi rostro. No es que no persistieran los mismos problemas, pero yo me sentía diferente ante ellos y creía sinceramente que podía encontrar el arcoíris al final, si era capaz de abordarlos con sosiego y lógica.

Esa noche volvió a llover y desde la ventana del salón me sorprendí largo rato mirando como resbalaban las gotas por el cristal y como el paisaje parecía otro al del día anterior. ¿Es triste la lluvia? No! Pero afecta a nuestro estado de ánimo y no tiene por qué ser negativamente.

PERSPECTIVA

Quien fuera piedra, quien,
quien tan perfecto.
Quien tuviera el valor de estarse quieto
en medio de la arena que resbala.
Quien pudiera no temer la obscura nada
y pudiera reírse hasta del tiempo.  

Quien no tuviera el fin siempre presente
ahogando el ahora y el mañana,
en medio de un vacío indiferente
al “Yo” y a todo… ¡Qué bobada!.  

Acaso la piedra no pregunte,
a su severo contexto encadenada,
porque tiene que estar allí, parada,
y no puede moverse como otros.  

Yo quiero parar y estarme quieto
y temo al telón que me arrebata
los cortos segundos de albedrío.
Ella quiere moverse e ir perdiendo
los nudos del estático infinito,
que la atan.  

¡Destino que nos une y nos separa!
Mi duda morirá cuando yo muera,
pero la duda seguirá viviendo.
Vive en la duda de la piedra
y algo habrá que dude tras de ella,
algo que ignoro y se me escapa.  

Tras cada porque hay otra duda…  
¡Qué leyes nos rigen tan extrañas!

CONTAR CON ÉL

CONTAR CON ÉL

Ya no podíamos contar con él…
Los últimos acontecimientos lo dejaban claro. Habían sido muchos años de abuso de la situación y todos habían participado del festín, pero ahora había que pagar las consecuencias…
Todos tenían su parte de culpabilidad, aunque algunos quisieran auto engañarse y poner excusas, pero si acababa produciéndose lo inevitable… no habría solución.
Las cosas ocurrían con mucha celeridad afuera: tubos, cables agujas… y todo se precipitaba también entre ellos: faltaba el oxígeno, la tensión crecía y todos empezaban a fallar y sentir que no había vuelta atrás.
Por último, se consumó el desastre. Era de esperar… el corazón, dejó de latir.
 

 

IMPRESIÓN

IMPRESIÓN

Mágico aroma.
Dulce silencio.
Luna brillante
en un negro cielo.  

Alma encantada.
Hechizo de fuego.
Brasa que quema,
ardo por dentro.  

¡Sólo la he visto!

¿Qué será luego?

DIFÍCIL ELECCIÓN

“Trescientos metros de altura, trescientos veinticuatro si contamos la antena que tiene en su extremo superior. En el campo de Marte, junto al Sena”… Datos curiosos, pero poco sentimiento.

Se la ofrecieron a Barcelona antes que a París… Intrigante… deben haberse arrepentido…

IOS/Android Aplicaciones para Smartphones. Cómo han cambiado las cosas… De aquellos Grandes Ordenadores con programadores de batas blancas, a llevarlo todo en la palma de la mano. Si intentáramos explicarle a Morse todo lo que hacemos con los móviles de forma cotidiana…

¡Ya es bastante difícil explicarle a mi madre cómo usar el Whatsapp!

¿Qué hora será? La una. Ya decía yo que tenía hambre y esas fotos de platos, tan apetitosos, no ayudan nada.

El nombre de la rosa. ¡Me encantó! Lo del incendio donde se pierden todos esos manuscritos… Ahora no valoramos lo que era copiarlos a mano. ¡Bendito Gutenberg! Entre juegos, audiovisuales, internet y redes sociales, hay tanta oferta, que cuesta concentrarse en lo importante.

A propósito, hay que elegir, no puedo llevarme toda la librería. Bueno, me quedos estos: novela, poesía e informática. Evasión, espiritualidad y trabajo. Ya tengo para el fin de semana…

Y de camino a casa, paso por el supermercado. ¡Que no solo de pan vive el hombre! Quiero decir, ¡Al revés! Vosotros ya me entendéis…  

FRÁGIL

¡Qué frágil es la vida!

La vi la última vez
y era tantas cosas.  

Qué efímera existencia.
La vi la última vez
y apenas ya no es nada.  

Y piensas y preguntas:
¿Existe acaso el alma?
¿O sólo permanecen
recuerdos y nostalgias?
¿Lo borra todo el tiempo?
¿O existe una esperanza
que ayude a caminar,
ahogándonos las lágrimas?  

¡Qué frágil es la vida!
Y qué inútil a veces
luchar contra el destino.  

¡No sé ni lo que siento!
No sé si es egoísmo.
No sé si el sentimiento
existe por sí mismo,
o tengo que inventarlo
porque lo necesito.

Pero era tantas cosas…
Y ya sólo es vacío.

¿Qué pasará con ella?
¿Qué pasará conmigo?  

¡Qué frágil es la vida!…
Y que duro el camino.

ADIVINANZA

Amor de media noche
que habitas en mi esencia.
A tí te debo tanto,
que quiero que en mi canto
no falte tu presencia.  

Amante de mis sueños,
que habitas en la llama.
Etérea como el viento,
real como la nada.
Estás en todos lados
estás en mi mirada
y huyes tras la estela
de estrellas que se marchan.  

Tú, fiel hasta la muerte,
perfecta como el alba,
la fuerza de mi mente
que mueve mis pisadas.

Yo soy porque tu quieres.
Mi vida es tú posada.  

¡Amor de mis amores!
¡Mi joya más preciada!  

BÚSQUEDA

Busco mi alma en silencio
y la encuentro silenciosa,
luchando consigo misma,
preguntándose mil cosas.  

Busco mi alma en la noche
porque la luz me molesta
y encuentro mi alma a oscuras
buscando en la noche a tientas.  

Busco mi alma con miedo,
pensando en que no existiera…
Y si no existe ¿Quién busca?
¿Quién calla? ¿Quién se pregunta?
¿Quién anda en la noche a ciegas?  

Busco en la noche, en silencio,
dudando de mi existencia,
sin encontrar argumentos
que le den sentido a ésta.

Y para colmo, en la esquina,
la muerte que está agazapada
esperando que la encuentre,
para cubrir con su manto
toda mi risa y mi llanto,
para volverme vacío
y sepultar mi mirada.  

Queda el silencio y la noche…
Tanto buscar… ¡Para nada!