MANOS ENTRELAZADAS

MANOS ENTRELAZADAS

Dos manos entrelazadas
hacen que dos seamos uno,
si los labios se acompasan
mi mundo es totalmente tuyo.

La noche no es tan oscura
si me iluminan tus ojos
y no escarcha entre mis sábanas,
si me acurruco en tus senos.

Eres dueña de mis sueños
y tus sueños son mis sueños
y cuando andamos camino
contigo nunca estoy solo.

Tú me completas, me llenas,
me equilibras, me das todo,
en las derrotas me apoyas,
pero eres tú mi “victoria”,
contigo los días malos…
por ti los días de gloria,
pesadilla es cuando temo
que no estés entre mis brazos.

Quiero compartir destino,
quiero juntos transitarlo,
que tu aliento me despierte
y me duerma en tu regazo,
hasta que el universo funda
cuerpos, almas y vacíos
y no exista más que amor
entre tú tiempo y el mío.

INVIERNO

Luchaba frenéticamente
por no caer al vacío,
arrastrada por el viento,
golpeada por el frío.

La vi perder la batalla
y planear hasta el suelo,
vi despobladas las ramas,
solo cubiertas de cielo.

¡Cuan rápido viaja el tiempo!
El invierno ya ha venido
y con esa última hoja,
otro año más, vivido.

Más recuerdos en la mente,
más vivencias al olvido
y un pensamiento presente:
¡Que falta menos camino!

ROMÁNTICA 1

Siento que soy el océano
y navegan por mí mente
cargamentos muy extraños
en velas que van y vienen.

Hoy naufragó una ilusión
y a la arena de mi playa,
llegan restos del naufragio
con las olas que la bañan.
Olas de furia, de rabia
y de recuerdo maldito,
olas de un amor ingrato.

Mareas de sensaciones
que nublan músicas bravas,
de sirenas que eran bellas
antes de ser sus esclavas.

Siento la vida escapar
como la luna a la aurora,
de puntillas sobre el mar,
escondiéndose en la sombra.

En el fondo de mi noche
hay estrellas apagadas,
que aún molestan a mis ojos,
que aún molestan a mi alma.

Siento que soy el océano
y lo ahogo en mi mirada.
Siento que quiere ser libre.
Siento que soy una lágrima.

ROMÁNTICA 2

¡Qué mal hice en asomarme
al abismo de tus ojos!
Que una vez me he visto en ellos
ya no puedo verme en otros.

Eran de un negro tan puro
tan profundo y verdadero
y ahora que ya no me miras
no puedo ver el sendero,
mi vida anda perdida
mi mundo marchita entero
y todo por una mirada
que no era de amor sincero.

¡Qué mal hice en reflejarme
en el espejo de tus ojos!
En lo oscuro de mi cuarto
veo en mil sitios tu rostro,
sueño que beso tus labios
y que tu pelo alboroto,
que te duermes en mi pecho
y que eres mía del todo.

¡Qué mal hice en asomarme
al abismo de tus ojos!